Beijing. El esperado duelo entre Messi y Ronaldinho, que se anotó el de Rosario por presencia, velocidad, actitud y un claro
desequilibrio físico, quedó eclipsado por los goles marcados y el penalti forzado por Agüero, con los que Argentina hizo justicia ante un Brasil muy conservador (3-0).
Ni Messi ni Dinho rubricaron un partido para enmarcar, especialmente el de Porto Alegre, cuya condición física lastró sus intentos por participar en el juego ofensivo de Brasil.
Pero Messi, al menos, hizo gala de ese nervio y esa chispa, ese impulso eléctrico que le caracteriza y con el que trató de desbordar sin demasiado éxito y firmar asistencias con más acierto para Agüero y Di María.
Agüero encarriló el duelo con 2 goles en apenas 6 minutos, el primero, en el 51, tras desviar un tiro de Di María y el se-gundo, en el 57, tras empujar en boca de gol un servicio de Garay, tras una jugada de Messi. El último se lo apuntó Ri-quelme, desde la pena máxima.
Nigeria celebra
La selección olímpica nigeriana se aseguró una medalla en los Juegos al derrotar a Bélgica por 4-1, por lo que jugará la final contra Argentina.
Nigeria tomó las riendas del encuentro desde el primer minuto, presionando constantemente en el centro del campo para hacerse con el control del balón y empujarlo hacia el área europea con un juego nervioso, ágil y rápido, que volvió loco a todo el equipo belga hasta que llegó el desempate.
Con un ritmo que parecía imparable, los nigerianos se adentraron una y otra vez entre las filas de Bélgica, que pese a su defensa bien ordenada se vio en dificultades para evitar los goles de Adefemi (17), Obasi (58), Oasi (71) y Okonkwo (78). El descuento para Bélgica lo consiguió Ciman (88).
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